Son 4.000 metros cuadrados que incluyen en el exterior, el Jardín de Baco, una colección de vides que cuenta con más de 220 variedades de todo el mundo, 5 salas de exposición permanente, una sala de exposiciones temporales dedicadas a poner en valor la relación que ha tenido el hombre y el vino durante 8.000 años de historia.
Todo con un único objetivo: educar, enseñar, divulgar e interactuar con el vino como elemento civilizador. Y todo realizado desde la experiencia, sensibilidad, respeto e innovación.







